Desde muy niño
supe con certeza
que no fui dotado
de energías y aptitudes
para resistir virilmente
un día en la playa
(y mucho menos , una noche)
supe también
(pero guarde el secreto)
que no resistiría virilmente
nada
salvo quizá
el furor de mis amantes
improbables
todo lo infeliz que he sido
se lo debo a las platas de lima
tres en particular
de nombres muy curiosos :
punta negra
conchan
la herradura
en las que pase domingos atroces
calcinado por el sol
picado por las malaguitas
harto de la arena
y aterrado de las olas
pero mas de mi padre
que vio fracasar
en las arenas de lima
su soluciones de hacerme militar
o almenos hombre recio
capaz de gozar de una insolación
porque los hombres carajo
no usan cremitas para el sol
ni se andan quitando la arena
de las pelotas
con agüita tibia en balde
ningún día era mas odioso
que aquellos domingos de playa
quemándome por ser hombre
y deseando ser como mis hermanas
para salvarme de la erisipela
y sacarle la arena de los pies
con agüita en balde
si alguna amable chica
me invita a la playa
es seguro que me negare
pus nada es mejor para mi
que permanecer bajo techo
en la sombra
quieto
fresquito
lejos de las olas
a buen recaudo de sol
y sombre piso firme
preferiblemente de madera
machihembrada
solo cuando me lleva mi familia
vuelvo a la playa
y soporto el sol media hora
y el ruido de las olas
y el grito de mis hermanas
y la sensación de que hay gente
que esta al rededor tuyo
mirándote y observándote
sin ni siquiera conocerte.
pobre del que me lleve a la playa
sin protector de sol
sombrilla bienhechora
se las vera conmigo
y mis matones
desalmados
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